HOY, LA GENTE DEL MAR ENGALANA LAS PEQUEÑAS EMBARCACIONES.
martes, 16 de julio de 2019
viernes, 5 de julio de 2019
CON HOMERO EN SU ODISEA
QUÉ MEJOR COMIENZO QUE ACOMPAÑARNOS DE HOMERO, EN SU ODISEA.
«¿Por qué has venido, Hermes, el de vara de oro, venerable y
querido?
Pues antes no venías con frecuencia. Di lo que
piensas, mi ánimo me empuja a cumplirlo si puedo y es
posible realizarlo. Pero antes sígueme para que te ofrezca los
dones de hospitalidad.».
Habiendo hablado así, la diosa colocó delante una mesa llena
de ambrosía y mezcló rojo néctar. El mensajero bebió y comió, y después que hubo cenado y repuesto su ánimo con la comida,
le dijo su palabra:
«Me preguntas tú, una diosa, por qué he venido yo, un dios.
Pues bien, voy a decir con sinceridad mi palabra, pues lo
mandas. Zeus me ordenó que viniera aquí sin yo quererlo.
¿Quién atravesaría de buen grado tanta agua salada,
indecible?
Además, no hay ninguna ciudad de mortales en la
que hagan sacrificios a los dioses y perfectas hecatombes.
«Pero no le es posible a ningún dios rebasar o dejar sin cumplir
la voluntad de Zeus, el que lleva la égida. Dice que se
encuentra contigo un varón, el más desgraciado de cuantos
lucharon durante nueve años en derredor de la ciudad de
Príamo. Al décimo regresaron a sus casas, después de destruir
la ciudad, pero en el regreso faltaron contra Atenea, y esta les
levantó un viento contrario. Allí perecieron todos sus fieles
compañeros, pero a él el viento y grandes olas lo acercaron
aquí. Ahora te ordena que lo devuelvas lo antes posible, que
su destino no es morir lejos de los suyos, sino ver a los suyos y
regresar a su casa de elevado techo y a su patria.»
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